Desde las más profundas criptas de ese impresionante underground que tiene la escena portuguesa surgieron en el 2009 Black Cilice, culto secreto cuyo origen y formación aún a día de hoy son desconocidos. Lo poco que se sabe de ellos es que en apenas tres años han editado una lista de grabaciones nada despreciable, empezando por siete demos, además de discos compartidos con otros cultos de las sombras como Belzebuth, Mons Veneris y Satanize, y un EP titulado “Morbid Esoterism” en el 2010. Con “A Corpse, A Temple” saltan finalmente al formato de larga duración gracias a la colaboración que ha unido a dos importantes sellos dentro de los sonidos más sucios y ruidosos del Metal como son Discipline Productions (subsello de Bubonic Productions) y Cocainacopia.
Adentrarse en las entrañas de este cadáver/templo no es tarea fácil desde luego si uno no está acostumbrado a las producciones crudas, ásperas y contrarias a cualquier tipo de retoque de estudio o producción. Aunque tampoco ayuda el que las composiciones de Black Cilice sean tan sumamente caóticas y demenciales. A Black Cilice bien podría metérseles dentro espectro más sucio y underground de la escena Black Metal. A aquel que bebe casi más de las influencias de las bandas que mamaron del sonido nórdico y lo hicieron aún más extremo, al que influenciaron las bandas que menos repercusión tuvieron a mediados de aquellos destructivos noventa pero que a estas alturas tantas bandas underground reconocen como influencias importísimas, sean Abruptum, las bandas que formaron las malditas Legions Noires y Xasthur, aunque no se puede negar que en las melodías se ve una fuerte huella de Darkthrone en sus tres primeros discos dentro del Black Metal.
Aquí uno se adentra en lo más oscuro del alma humana, allí donde ya no hay más que ruido ambiental y los gritos que retumban y te provocan dolorosas punzadas cual fantasmas atormentando tu consciencia. No importa si es sobre ritmos a medio tiempo, muy monótonos, sobre los que las demenciales melodías intentan ocultar los gritos plañideros de esos espectros, o si se lanzan a las rápidas cabalgatas absolutamente faltas de control y medida, donde la batería simplemente arranca a toda velocidad y las guitarras intentan alcanzarla. Lo importante es cómo, poco a poco, con cada escucha, uno encuentra el sentido a tal grado de desquicio y se deja envolver por las tinieblas. Y ahí es cuando llega la iluminación.
Pero desde luego los dos entes que forman Black Cilice no han puesto nada de su parte para que sea un viaje agradable, ni un destino al que pueda llegar cualquiera. Es un camino rudo, poco transitado, cubierto de espinos, que con cada paso te provoca sufrimiento y en cuya meta no te espera ningún premio más que haber entregado tu ser en cuerpo y alma al que mora en las profundidades, al que clama la imagen de la portada de este negro vinilo.
Avisados estáis. [8] Jeroni Sancho
Discipline Productions: http://www.endserver.com/discipline
Bubonic Productions: http://www.bubonicprod.pt.vu
Cocainacopia: http://www.cocainacopia.com