Venía leyendo muy buenos comentarios sobre esta banda madrileña a razón de sus dos ediciones anteriores, pero debido a estar tan cansado de escuchar siempre lo mismo últimamente dentro del Brutal Death ni les había prestado atención, y más teniendo en cuenta que frecuentemente aparecía la palabra Slam en dichos comentarios. Para el que también les descubra en este momento, Thirst Of Revenge son la creación del ex-vocalista de Human Mincer, Carlos Mejías, el cual se armó de valor y dió forma a una nueva banda encargándose él mismo de todos los apartados instrumentales y vocales, editando un primer álbum en el 2010 a través de Pathologically Explicit Recordings, y a continuación el EP ” The Instinct of Evil Is Near” por Goresick a principios del 2011.

Con “Annihilation Of Races” nos adentramos en un disco que no sólo está lejos de ese Slam que tanto daño ha hecho al género Brutal Death, si no también de la tónica que se ha impuesto últimamente dentro del género de centrarse únicamente en la combinación del piñón fijo y los tempos pegadizos, y de copiar descaradamente a los ua clásicos del género. Un buen nivel técnico, una amplia variedad a la hora de componer y el buen gusto son las principales cartas que Carlos ha jugado a la hora de crear este disco. Desde un buen principio ya noté que tenía lo que me gusta del género, y que las influencias que se notan en su música son precisamente las que yo seguía con más avidez en su momento, bandas como Suffocation, Deeds Of Flesh, Disgorge, Disavowed y también Devourment, la élite del género, bandas que nunca renegaron de la intensidad en su estado más puro, pero que tampoco se estancaron en lo mismo una y otra vez ni se obsesionaron con la brutalidad sin sentido alguno.

Centrándome en sus composiciones, la brutal entrada a piñón fijo con “I Will Remain Silent When I Die” tras la intro instrumental no debería engañaros, aquí hay lugar de sobra para los blastbeats y los punteos a toda velocidad, pero también para una rítmica aplastante y marcial que me recuerda muchísimo a la manera de componer de Erik Lindmark, y que posee una oscuridad y un groove únicos. Entre esto, partes rápidas y bastante retorcidas, aún sin llegar a niveles extremadamente demostrativos, y unas melodías siniestras y por momentos de una inspiración casi más cercana al Black Metal que no al Brutal Death (especialmente en “Annihilation of Races “, para mí el mejor tema del disco y un momento de auténtico clímax), tenemos un apartado instrumental realmente completo como para escuchar el disco las veces que sea y que no se nos atasque al segundo tema de tanto blastbeat.

Obviamente habría preferido el que se hubiese encargado de la batería una persona y que no fuese una caja de ritmos (que me corrijan si me equivoco), pero sinceramente, tras bastantes escuchas voy a tener que reconocer que hasta me gusta el sonido que le da al disco, encaja perfectamente dentro de la atmósfera que tiene y le añade un toque aún más machaca-neuronas al efecto neurótico que ya de por sí causan los temas. En cuanto al resto de variables en juego a nivel de sonido, creo que las guitarras y el bajo suenan realmente enormes, con las cuatro cuerdas bien presentes para darle pesadez al disco y las guitarras afiladísimas, con un sonido ciertamente moderno (algo que se nota muchísimo en los harmónicos y los ritmos más machacones) y que, aunque en algún tema habría puesto ligeramente más en adelante, se puede calificar de absolutamente profesional.

Por si aún no había quedado lo suficientemente claro, una verdadera sorpresa, no sólo a nivel nacional, si no global dentro de un género tan estancado. “Annihilation Of Races” representa un paso en el futuro del género. [8.5] Jeroni Sancho

Myspace: http://www.myspace.com/thirstofrevenge
Sello: http://www.comatosemusic.com